Vive para lo eterno


 Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. 1 Juan 2:17

Este mundo está pasando, pero existen bendiciones eternas para quienes sirven a Jesús. Por eso es tan importante hacer este compromiso: “Señor, elijo obedecerte —por medio del poder del Espíritu Santo y para cumplir tus propósitos—”. Esta es una decisión importante, porque significa que transfieres la autoridad de tu vida y de tu reino personal a Cristo. Él se convierte en el centro de tu existencia, en la manera en que respondes a las circunstancias y en la dirección de tus decisiones. Y lo haces comprendiendo que todo lo invertido únicamente en este mundo desaparecerá, mientras que aquello que se entrega al cielo permanecerá para siempre.

Por eso, cada vez que tomes decisiones, pregúntate: “¿Lo que estoy eligiendo honra el compromiso que hice de obedecer al Señor?”. No hay forma de agradar a Dios si te reservas el derecho de dirigir tu propia vida. Así que, cada día, espera en Él en oración. Habrá cosas que el Señor te pedirá hacer en servicio a su reino y que quizá no sabrás cómo cumplir, ni tendrás los recursos para lograrlo. Pero Él sí los tiene. Busca su dirección y Él te capacitará para producir “fruto que permanezca” (Juan 15:16).

Señor, ayúdame a vivir con una perspectiva eterna y a tomar decisiones que honren tu voluntad. Enséñame a rendirte cada área de mi vida y a obedecerte con un corazón sincero. Que mi tiempo, mis esfuerzos y mis sueños produzcan fruto que permanezca para tu gloria. Guíame siempre por el camino que tiene valor eterno. En el nombre de Jesús, amén.

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